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: : LA PLAZA DE MAYO: del paisajismo decimonónico al proyecto monumental : :

Lic. Luis Tosoni


La iconografía que disponemos de la Plaza de Mayo sobre todo a partir de los primeros daguerrotipos nos permite observar los cambios paisajísticos producidos entre mediados del siglo XIX y principios del XX en el lugar que desde la época fundacional se constituye en el centro simbólico de la ciudad.
Esos cambios están vinculados a distintos proyectos de ciudad y de país que tuvieron los grupos que detentaron el poder desde la caída de Juan Manuel de Rosas hasta el agotamiento del modelo conservador en las primeras décadas del siglo pasado.
Dos momentos de esa historia condensan los cambios más importantes en el paisaje de la Plaza: el de la ciudad como capital de la Provincia de Buenos Aires una vez separada de la Confederación en 1853, y el que se materializa cuando pasa a ser la capital de la Nación a partir de la Ley de Federalización de 1880.
En el primer caso los cambios están vinculados a los nuevos programas y a la nueva función de los espacios públicos en el siglo XIX, “[…] Los parques y los jardines, más que para el disfrute de unos cuantos como parte integrante de las grandes residencias señoriales, se crean sobre todo para satisfacer las exigencias higiénicas, recreativas y educativas de los habitantes de las ciudades […]” (Fariello 2000, 245). Para el primer cambio en esa dirección es convocado el ingeniero Prilidiano Pueyrredón, formado en la Ecole Polytechnique de París, quien incorpora por primera vez en el espacio de la Plaza de la Victoria el arbolado perimetral. Luego Juan Manuel Cárrega diseña un esquema de diagonales y agrega un par de fuentes de la firma Val d’Osne ubicadas alrededor de la Pirámide, el primer monumento patrio. La imagen del Archivo General de la Nación “retrata” ese momento con las arquitecturas de la Recova Vieja y el antiguo Teatro Colón de Carlos Enrique Pellegrini como marco arquitectónico. La foto además permite ver el nuevo parque público urbano forestado que reemplaza a la antigua plaza seca colonial ya que, de acuerdo con los preceptos higienistas, “[…] salud y placer sólo parecían obtenerse en un medio natural. El tópico proviene del viejo repertorio clásico, que ya identificaba lo enfermo con la molicie de la vida urbana y colocaba como contracara la sana vida del pastor, como también la larga tradición hipocrática […]” (Silvestri, Aliata 2001, 139)

Plaza de Mayo en 1875. Foto colección Witcomb AGN Propuesta de remodelación de la Plaza de Mayo de Buschiazzo y Blot de 1883 en Beccar Varela, Adrián Torcuato de Alvear, cit.

A fines del ochocientos, la idea de “plan” reemplaza a los cambios graduales. Será el primer intendente de la ciudad, Torcuato de Alvear, el que piense en uno que reorganice el centro de la ciudad – capital de la República con otra escala de intervención. El dibujo de Juan Antonio Buschiazzo con el proyecto de la Plaza presentado en 1883 resume la dimensión de ese cambio que consiste en la unión de los dos espacios preexistentes, el de la Plaza de la Victoria y el de la 25 de Mayo, y la relación con el nuevo eje de la futura Avenida de Mayo. De esta manera Alvear “[…] realiza una propuesta de total remoción de los restos de identidad local y de construcción de un escenario completamente nuevo, capaz de construir en el mismo corazón de Buenos Aires una nueva memoria para el estado – nación, pero sobre todo de integrar a sus rituales a las masas de recién llegados. Un escenario que no sólo interpelase por la carga simbólica, de su locus a los iniciados en las formas de la memoria nacional, sino que a través de la monumentalidad del propio espacio urbano, se hiciese capaz de reproponer la nueva historia al conjunto de la nueva sociedad […]” (Gorelik 2004, 109) El plano de Buschiazzo viene anotado con tres ideas capitales que resumen el proyecto monumental y pedagógico de la intervención basado en una serie de estatuas que representaban la Revolución y “[…] las victorias que la aseguraron, por medio de los hombres que las ganaron y que afirmaron el terreno de la patria […] (Beccar Varela, Adrián 1926). Pero el proyecto monumental en ese momento se realiza sólo parcialmente con las demoliciones que unieron las plazas dando lugar al diseño paisajístico de Carlos Thays inaugurado en 1894 junto con la avenida – boulevard.

Monumento a la Revolución de Mayo y a la Independencia Argentina, primer proyecto en Gaetano Moretti y Luigi Brizzolara El Monumento a la Revolución de Mayo y a la Independencia Argentina, 1914. Vista general de la Plaza de Mayo suponiendo regularizados los edificios circundantes y suprimida la Casa de Gobierno en Gaetano Moretti y Luigi Brizzolara El Monumento a la Revolución de Mayo y a la Independencia Argentina, cit.

El concurso del Monumento a la Revolución de Mayo y a la Independencia Argentina convocado en 1907 por el gobierno para las celebraciones del Centenario cuyo primer premio correspondió a los italianos Gaetano Moretti y Luigi Brizzolara es el que va a realizar el cambio de escala propuesto a fines del siglo XIX por el proyecto de Alvear - Buschiazzo. Las diferencias entre el proyecto presentado en la primera vuelta y el definitivo de la segunda evidencian la dimensión de ese cambio. La perspectiva del primer proyecto tiene aún como fondo las arquitecturas que formaban las fachadas de la Plaza desde mediados del siglo XIX; en la segunda propuesta Moretti “sube la apuesta” y presenta un rediseño que se inscribe en la tradición de las grandes transformaciones urbanas operadas en esos años en los centros históricos europeos. Es este proyecto el que mejor interpreta la idea de Alvear de liquidar todo recuerdo con la tradición anterior en tanto propone la eliminación de los edificios que constituyeron la memoria histórica del lugar como el Cabildo y la misma Casa de Gobierno creando una gran explanada que une el espacio de la plaza con el del puerto. En el centro de la Plaza, donde hoy está la Pirámide, se levantaría el Monumento concursado que tenía previsto contenerla en una bóveda coincidente con el nivel del basamento.
El diseño del paisaje queda subordinado al esquema más amplio del proyecto monumental del cual pasa a formar parte como un elemento más en la definición del espacio urbano.
El Monumento a la Revolución y a la Independencia, en su dimensión simbólica y pedagógica “[…] tiene el propósito de solucionar con urgencia un gran vacío, porque Buenos Aires apenas contaba con “templos” e “imágenes” para el culto de la patria […]”  (Bertoni 2007, 103) en un momento donde el debate acerca de la construcción de la idea de Nación tiene un lugar de primer orden en la agenda del grupo gobernante y de la clase dirigente del país.

 

Citas bibliográficas

Fariello, Francesco. 2000. La arquitectura de los jardines. Madrid: Mairea/Celeste.
Silvestri, Graciela y Aliata, Fernando. 2001. El paisaje como cifra de armonía. Buenos Aires: Nueva Visión.
Gorelik, Adrián. 2004. La grilla y el parque. Buenos Aires: UNQ
Beccar Varela, Adrián. 1926. Torcuato de Alvear. Su acción edilicia. Buenos Aires: Kraft.
Bertoni, Lilia. 2001. Patriotas, cosmopolitas y nacionalistas. Buenos Aires: FCE.




 
 
  RUIDO.GRAFICO ll DISEÑO ll 2009